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Que te conozcan por ser Scout.

Uno de los momentos más emotivos del Movimiento Scout es la Partida Rover. Es ese punto en que, te obligan a mirar hacia adelante cuando tú todo lo que quieres hacer es llorar por lo que dejaste atrás. Pero tú sigues, y tienes abrir camino entre el ser adulto voluntario, o no serlo…

Reflexionaba sobre lo que es tomar la decisión de no estar activo… ¿He dejado de ser scout? ¿Traicioné mis principios? No.

Creo que cuando eres capaz de tomar una decisión así después de haber pasado por todo el proceso, es el momento en que has asumido tanto tu compromiso como scout, que ya es parte de ti. El compromiso se vuelve aún mayor porque ya no tienes un uniforme que te evidencie lo que has aprendido, tu testimonio empezará a hablar aún más fuerte que antes.

Pero no necesariamente nos ocurre esto cuando llegó la hora de la partida. El compromiso de ser scouts sin uniforme viene desde que decidimos hacer nuestra promesa, independientemente de nuestra unidad, pero es algo que nos cuesta. Tenemos excusas para justificarlo, incluso desde que somos lobatos.

Dos espacios importantes para todos son la familia y el colegio/universidad/trabajo. Son los lugares en donde pasamos la mayoría del tiempo, y es común escuchar decir “Es que ojalá como se comporta en los scouts se comportara en la casa” o la famosa “Y eso que es scout”. Fuera del contexto familiar y la crianza que podamos tener cada uno, es importante recordar lo importante que es llevar La Ley y La Promesa como un estilo de vida, y no sólo sabérselas de memoria y creer que por eso soy el mejor scout.

La memoria la tenemos todos, hasta le puedes decir a tu amigo del colegio que no es scout que aprenda la promesa por una apuesta, y lo hará en menos de un día. Lo importante, siempre será vivirla, y eso es lo que hará la diferencia. Que esa disciplina que aprendiste, por ejemplo, te lleve a conseguir buenas notas. Que el sistema de patrullas te haya ayudado con estrategias para el trabajo en equipo en la universidad. Y allí, es donde está el verdadero sentido de todo esto.
El otro mundo en el que deberíamos jalarnos las orejas es el virtual. Somos en buena medida personas diferentes en las redes, y muchas veces lo justificamos diciendo que eso es un ámbito personal de cada uno y los scouts no deben meterse, pero ¿No es acaso el Movimiento una formación personal? Si tienes una vida personal y una vida scout por separado ¿Es una doble vida? Es incoherente ser en redes sociales una persona odiosa, mal hablada y grosera, pero cuando estamos en formación hacemos el firme más derecho.

Algo muy bonito que pasa es cuando publicas algo scout, como una frase, foto o evento y personas que no lo son, reaccionan a ello y comentan, incluso se interesan por lo que haces y te relacionan enseguida en que equis o ye cualidad la aprendiste en el Movimiento seguramente. Eres alguien positivo en redes, a veces si tener que nombrar la palabra “scout”, eres un referente. Y con esto no estoy criticando que no puedas hablar en redes de lo que quieras y como quieras, sino, que, si estás teniendo una formación, demuéstralo. Y si sientes que ese es “Tu verdadero yo”, creo que tenemos que reflexionar qué queremos al estar en el Movimiento. Si hacer amigos de fiesta, conseguir pareja, tener algo que hacer… Tal vez estás en el lugar equivocado.

Y, por último, hablemos de nuestros amigos, nuestros intereses y nuestra actualidad ¿A cuántos de nosotros nos identifican con los scouts y cuando lo hacen, es de manera positiva? A muchos les da vergüenza que digan que es scout o no hablan mucho de eso con sus amigos. Les dan pena los estereotipos de nerd y vendedores de galletas, o, nuevamente como en las redes sociales, tenemos una doble vida, cuando, por el contrario, nuestro espacio fuera de reuniones es, por decirlo, nuestro sitio de práctica. La forma en que interactuamos con la gente, con las problemáticas y las opiniones que damos, evidencian nuestra formación scout. Si nos gusta lo que hacemos y nos parece bien la formación que recibimos, no nos tiene que dar vergüenza ir por la calle en uniforme, ni decirles a nuestros amigos, soy scout o de llevar una opinión impopular por ser fieles a nuestra Ley y Promesa. Seamos auténticos y orgullosos de lo que somos.
Aprenderse de memoria los principios de escultismo, eso lo puede hacer cualquiera.
El verdadero scout, vive su Ley y Promesa, con o sin pañoleta.

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